
Se llama Yeremi Vargas, y a nadie le resulta desconocido. El próximo 11 de Marzo,hará 5 años que desapareció en Gran Canaria.Mil ochocientas veinticinco noches sin él. En aquel número 11 de aquella calle de nombre Honduras, se le sigue esperando como el primer día.Tenía 7 años,suficientes para ser indefenso. Apenas se había sobrepasado el mediodía, cuando una grieta en una pequeña familia, se abría, para tragarse al más pequeño y no dejar pista,solo una bici para el recuerdo y muchas lágrimas en su entorno. Un "rompecabezas" macabro donde faltan piezas y el consuelo no se presenta. Pasaban pocas horas de la desaparición, y 400 personas se lanzaban a la búsqueda.No importaba, el cansancio ni el vacío que se encontraron. Más de 1500 páginas, en tan solo 48 horas, rellenaban las rotativas de la prensa nacional y mundial. Estábamos ante un caso "raro" y doloroso, inexplicable y sin un fallo que diera esperanza de vida,o eso parecía.Así sucedieron los días, y el caso quedó olvidado,excepto para unos padres que con otro nacimiento, no lograron compensar la mayor pérdida que nunca imaginaron.Hoy, todo da un giro, incluso en la esperanza de una madre. Un Opel Corsa blanco y un hombre con gorra acapara toda la culpa y todo el Instituto Armado apunta con dedo firme. Unos pantalones y una camiseta que portaba el menor, han dado la vuelta al mundo.Un móvil sexual, parece como posible, sin descartar otro tipo de atrocidades. La familia canaria, sufrida y conocida, ha desayunado esperanza y el mundo parece creer en los milagros y en la vida después de tantos años. Yeremi hoy tiene 12 años, no me atrevo a escribirlo en pasado, tampoco quiero. Aquella marcha inesperada y forzada, cambió el rumbo de una ciudad y conmovió a las piedras que enterraron un terrible caso.
Muchas son las historias como estas, de jóvenes que desparecen y niños que no vuelven. En ocasiones, la irresponsabilidad adolescente y en otras, ajustes familiares, en todo caso, nunca merecidas y mucho menos, justas. La vida sigue,incluso para unos padres, que nunca están preparados para sufrir el arranque de un hijo, del que nunca más se sabe. Todos se fueron,sin avisar y no hay un lugar, para llevarles flores y en la tumba... llorar y descansar...
"Tal vez,haya algo que duela más que un adiós.....no tener la ocasión de despedirte"
No hay comentarios:
Publicar un comentario